Historia de la raza

El "Fino"

Denominado también: Tinajero, Chapolo, Bramador y Aullador, es una raza canina autóctona, proveniente de una población canina que comparte rasgos propios, tanto físicos como utilitarios, que se han venido fijando por selección funcional.

Un sabueso desarrollado a partir de los perros de cacería que han ingresado a nuestro país a lo largo de la historia, y que desde la época de la conquista y gracias a las adaptaciones y peculiaridades de uso y clima evolucionó para convertirse en el perro tradicional de cacería de los campesinos colombianos. Reconocido y presente en la memoria de campesinos y personas del común que tengan lazos con el campo, se puede rastrear memorísticamente, por fotografías y relatos hasta hace unos 200 años.

La historia

La historia del sabueso fino colombiano empieza por lo menos un siglo después de la llegada de los españoles al nuevo mundo con Fray Luis Zapata de Cárdenas quien fue el primer arzobispo de Nueva Granada y quien murió en 1590 después de una larga cacería en el páramo de Sumapaz. Fue dueño de una finca en Bogotá por donde bajaba un riachuelo de las montañas orientales que hoy conocemos como el rio del arzobispo.

Se deduce de libros conocidos (El Carnero, por ejemplo) que desde 1550 hasta 1800 se trajeron a Colombia y los países andinos antiguos sabuesos de origen español para cazar roedores, galgos para cazar venados y perdigueros para cazar patos (como era el caso del virrey Solís), y luego cuando la campaña libertadora empezó, donde intervino la legión británica con su batallón de cazadores, ingresó a la región una nueva raza de perros británicos: los antiguos Fox Hound.

Documentos existentes, posteriores a la independencia colombiana, comentan que los ingleses introdujeron, además de Fox Hound, el pointer inglés para cazar aves, pues se tenía noticia de que la sabana de Bogotá era rica en patos y aves migratorias, de manera que la caza del pato zambullidor se convirtió en un pasatiempo para los soldados ingleses de la independencia, criollos y europeos.
La jauría más grande de que se tenga noticia correspondía a don Luis Agudelo, soldado de la independencia y dueño de la finca “Cedritos (o el Cedro)” en el norte de Bogotá. Cuando sus enemigos destruyeron su finca se llevaron sus perros posiblemente hasta Tuluá (Los llevó el negro Victoria), dejándolos regados en todo su recorrido.

En la noche septembrina donde Simón Bolívar se salvó de ser asesinado por sus opositores, un par de perros finos que servían de guardia a la entrada de la casa traídos de Pichincha dieron la alarma. La tradición oral, dice que el 6 de agosto de 1819 en la noche, justo un día antes de la trascendental batalla de Boyacá, Bolívar ordenó a un soldado amarrar una perra en el sitio del campamento para que el ejército real la escuchara ladrar mientras ellos se dirigían a preparar la emboscada en el puente de Boyacá, es posible que esta perra hubiera pertenecido al coronel inglés Jhon Johnstone, de quien se sabe era un aficionado potencial a la caza con sabuesos de rastro. Ya en la era república algunos personajes como Tomás Cipriano de Mosquera, Guillermo León Valencia, Ciro Ramírez Gálvis y un montón de senadores mantuvieron perros finos en sus fincas y se practicó la caza deportiva hasta que la ley la prohibió.
La difusión fue amplia, aun después de la diáspora producida por la violencia partidista (10 guerras civiles entre 1819 y 1948) no existe un solo pueblo o ciudad colombiana donde no se pueda ver un sabueso fino colombiano, normalmente están en las veredas donde se les emplea en la difícil tarea de proporcionar un pedazo de carne para la familia, porque las condiciones de pobreza en el campo así lo exigen.

Allá por la década del cincuenta cuando las importaciones de perros de “mejor sangre” empezaba a producirse no había un solo rancho campesino que no contara con un ejemplar, hoy están escaseando los ejemplares más representativos y cuando alguien los anuncia en los clasificados los llama “sabueso español” o “azul de gascuña” como avergonzándose de lo que ha sido nuestro desde hace más de trescientos años.
 

Posible origen de la raza

Los cronistas de la conquista cuentan que el primer perro introducido por los españoles fue el alano español1, Patiño dice que los españoles introdujeron galgos, sabuesos y podencos, Roberto Páez apunta que los españoles traían consigo lebreles “y otros géneros” de perros, Hamilton dice que los ingleses trajeron consigo raposeros (ancestros del actual Fox Hound), pero atenidos a que en la guerra de la independencia de Colombia había un batallón británico llamado familiarmente “cazadores” podemos intuir que la adopción de este nombre no era una simple coincidencia, a este pertenecía Jonh Johnstone, y por lo tanto estos soldados llevaban un buen número de perros de razas inglesas, antiguo Fox Hound en su mayoría y algunos antiguos pointer, como lo hizo Hamilton y como lo deja entrever Joseph Brown en sus acuarelas de la cacería de patos en la sabana de Bogotá.

A continuación se formula la hipótesis del origen de la raza Sabueso Fino Colombiano:

Dadas las características morfológicas del sabueso fino es posible que en la evolución de esta raza no haya intervenido la sangre del galgo antiguo ni del podenco. La raza del alano fue la primera en diseminarse por toda América, baste con decir Orellana partió en su expedición hacia el Amazonas con 1000 perros alanos2 y que la conquista del Perú se llevó a cabo con 9003 alanos. Es decir, alanos había por todas partes y posiblemente se llegaron a cruzar con los perros mudos que también los había en muchas comunidades indígenas.

No tenemos datos precisos sobre las razas de perros traídas por las comunidades religiosas como franciscanos y jesuitas, pero usaron sabuesos en sus actividades cinegéticas, probablemente ellos fueron quienes introdujeron las razas antiguas españolas y que hoy deben semejarse a razas actuales como sabueso, galgo y podenco. Posteriormente llegaron los ingleses hace doscientos años con sus raposeros (antiguo Fox Hound) y sus pointer. Es posible que otras hacendados, aparte de Luis Agudelo, hayan tenido jaurías de sabueso de los cuales no existan datos registrados. Podemos suponer con certeza que esta jauría de la hacienda El Cedro poseía gran porcentaje de sangre de raposero dada la relación de su dueño con los soldados del “batallón cazadores”.

Puesto que el sabueso español tiene sus origenes en el norte de España y Juan de la cosa y algunos coterráneos viajaron con Colón, desde la misma región (Cantabria y Viscaya) y por otro lado, Juan de la Cosa, dueño de la nao “la Santa María”, y casi todos sus ocupantes eran también del norte de España,4 no sería arriesgado suponer que ellos debieron traer los primeros perros de rastro al norte de Suramérica. Esto se vería ratificado, por el hecho de que Juan de la Cosa hizo siete viajes al Caribe en 18 años, primero como lugar teniente de Colón, luego acompañante de Ojeda, más tarde acompañó a Rodrigo de Bastidas y los demás viajes por cuenta propia, hasta morir en Turbaco. En conclusión las razas que dieron origen al sabueso fino fueron posiblemente: antiguo Fox hound, antiguo sabueso español, antiguos sabueso franceses, antiguo pointery quizá otros perros de rastro y muestra de orígenes Europeos.
Esta hipótesis se enuncia teniendo en cuenta condiciones históricas pues las razas evolucionan, pierden algunas características y adquieren otras, incluso se crean razas con propósitos definidos a partir de razas que cumplan con las aspiraciones del creador. Los genes del sabueso fino reposan aquí por lo menos desde hace 300 años, aislados geográficamente hasta 1950, época en que se construyeron las vías carreteables y aumentó la comunicación terrestre.
 

El aislamiento y los focos genéticos

El fenómeno de aislamiento geográfico colombiano debido a la escasez de medios de transporte, ausente en otros países latinos, influyó notablemente en el desarrollo de la raza, fueron más de 300 años de aislamiento casi absoluto, de manera que podríamos hablar de la aparición de varios focos genéticos del sabueso colombiano y que pudieron haber derivado en la diversidad de sabuesos existentes hasta los años 70´s.

Podríamos hablar de focos genéticos como el de la hoya rio Suarez, los llanos orientales, llanuras del rio cauca, las montañas antioqueñas, la costa atlántica, las llanuras del sinú, el rio magdalena bajo, rio magdalena alto. Ya para los años 70´s con la reducción de la violencia partidista, se pudo llevar a cabo la construcción de vías de comunicación casi todo el país (65%) y se vio que los campesinos de trasladaban con sus animales de un lado a otro con menos dificultad. Pero también es cierto que entre los años 1948 y 1962 la trashumancia del sector rural al urbano fue de cerca del 30% del total de la población colombiana, lo cual degeneró en la superpoblación de las grandes ciudades y la aparición de pueblos fantasmales en los campos, la riqueza genética canina perdida por este hecho no se podrá calcular.

En ciudades atiborradas de campesinos en condiciones de pobreza no fue posible la existencia de sabuesos y la cacería como un pasatiempo paulatinamente ha venido desapareciendo, pero aún se conservan.
 
1 Fray Bartolomé de las Casas
2 Massimo, Livi Bacci, El Dorado en el Pantano. Pág. 28
3 Jorge Magasich, América Mágica.
4 Luis Arranz Márquez Cristobal Colón, Misterio y Grandeza, Pág. 208